El cordero Celestino

Una tarde de domingo nos encontrábamos atendiendo partos y medicando corderos. Cual fue nuestra sorpresa al descubrir a un pequeño amigo, el cual no paraba de balar desesperado. Al realizare la exploración observamos que el problema estaba en que no tenía comunicación de colon con el exterior, no tenía ano!!

Enseguida nos dirigimos con Celestino, así llamamos a nuestro gran amigo, a la clínica para proceder a solucionar el problema. Todo fue un existo. Al llevar a celestino de nuevo a su hogar su madre lo recibió y comenzó a amamantar. Celestino se recuperó increíblemente bien.